... Cuando tu voz se va "de vacaciones"...

 

 

Me debería dar "orgullo" decir que me lastimé "por profesional".
La realidad es que honestamente, fue por pendejo. Por descuidado. Por confiado.

 

Haciendo una gira larguísima de clínicas sobre cómo mezclar sonido en vivo, justo a la mitad, de repente se combinaron un sobre-esfuerzo por  hablar fuerte durante horas, con un enfriamiento en una muy fría noche en Quito. Al día siguiente, en Guayaquil, fue una tortura hablar para mi y entenderme, para los demás. Había comenzado un calvario que me duraría 20 meses.

 

 

Tocando con "Axel Rock Band" por primera vez, a 19 meses

             de haberme lesionado las cuerdas vocales


"Hombre de acero" que uno se cree, simplemente tomé alguna medicación sin receta para desinflamar lo que según yo era solo "desgaste" y continué... otras SEIS semanas. Para cuando volví a casa a fines de Junio 2017, mi voz era ya solo un doloroso susurro.

 

Con los estudios que me hicieron, entre ellos DOS "Fibronasolaringoscopías" -o sea que te metan cámaras por la nariz para poder ver tus cuerdas vocales de cerca-, por un lado nos cercioramos que no tuviera cáncer, o nódulos o pólipos o algo raro. "Únicamente" había una inflamación brutal del lado izquierdo de la laringe, que provocaba que las cuerdas vocales estuvieran encimadas, cruzadas, de manera antinatural, lo cual me impedía modular mi doloroso susurro. 

Peor aún, cuando me hicieron el segundo estudio, las mangueras de las cámaras, al salir por toda esa inflamación, me produjeron desgarres que empeoraron la situación y hasta una infección me dio.

 

¿Resultado? No tuve nada de voz, ni siquiera para decir "hola" o comprar algo en el supermercado o enviar un mensajito por WhatsApp. Quedé, en efecto, Mudo. Era una situación casi surrealista.

Imaginen esto: se dedican a las ventas, a hacer conferencias, talleres, demostraciones de productos de audio... ¡y no tienen voz! El siguiente paso era, obviamente, el desempleo. Una visión pavorosa de desempleo, sin esperanzas de una recuperación pronta o siquiera efectiva.

 

Después de ir con varios médicos y una foniatra, encontré que sus opiniones fueron nefastamente muy similares: todos me sugerían tomar dosis masivas, tóxicas, de corticoides, que por un lado son capaces de aliviar los dolores de gente con cáncer o enfermedades terminales, pero que por otro lado, se te acumulan en el cuerpo provocando hinchazón -¡si de por si soy gordo!-; pueden provocar diabetes, cáncer de páncreas, hígado, disfunción renal, etc. Increíble que es casi el año 2020 y aún no haya un medicamento anti-inflamatorio, enfocado en la laringe. Para la parte superior, la garganta, abundan. Pero para más abajo, no hay nada, mas que corticoides -cortisona- de uso general.

Simple y sencillamente no quise hacerlo. No quería recuperar mi voz a costa de dañarme el resto de mi envejecido y obeso cuerpecito con tan fuerte medicación.

¿Entonces qué opciones tenía?... primero que nada, lo que tuve que superar fue la horrible depresión que tuve. Jamás había estado tan deprimido en mi vida. Lo describo así:

 

Despertaba y abría mis ojos... acto seguido intentaba decir alguna palabra, "buenos días", "hola", lo que sea. Entonces me golpeaba la realidad: mi voz no existía. No podía llamar a mi hijo, gritar por ayuda o llamar por teléfono a nadie por la razón que fuese. Era una auto-tortura diaria. Y en cuanto me daba cuenta que mi voz no existía, el paso siguiente era ponerme a llorar y estar triste el resto del día. 

No iba a ganar nada estando deprimido y nadie me iba a sacar de la depresión. Así que simplemente una mañana, dos meses después, decidí no seguir deprimido -al menos no a ese nivel- e irme de viaje a Brasil, dado que ya tenía un viaje programado de trabajo y aunque mudo, debía coordinar unas reuniones de trabajo. Incluso fui a Torreón, donde viví muchos años, a dar apoyo a una persona que hizo una clínica por mi. Mudo. Pero entretenido. Y activo, que es lo mejor para combatir la depresión.

Lo único que me quedaba por hacer, si quería recuperar mi voz, era vocalizar; usar la técnica de canto que aprendí de diversos maestros cuando joven y comenzar a hacer que la voz saliera, desde donde esté. Y para fines de año ya tenía algo semejante a una voz, pero no podía hacer el mínimo esfuerzo en hablar fuerte, porque entonces todo se cerraba y no podía hablar más. ¿Cantar? Ni en sueños. Solo falsete, que por cierto se volvió muy potente. Hey, ¡al menos podría cantar en un tributo a los Bee Gees!

La prognosis era incierta para los médicos, dado que nunca me tomé la medicación que me indicaron. Incluso la Foniatra me dijo que como había pasado mucho tiempo y estaba "forzando mi voz", eso generaría cicatrices internas que al final provocan más daño aún y que mi condición era de "incierta" a permanente.

El NAMM show de 2018 fue horrible. Tuve que estar en una expo 4 días sin voz, la cual empeoraba si debido al ruido tenía que hablar más fuerte... y sin embargo, lleno de sorpresa, encontré que al final del día mi voz estaba más clara. Al final de cuentas, las cuerdas vocales son un músculo. Hay que usarlos. Eso me quedó claro y fue de mucha ayuda.

Aclaro que por primera vez, a casi un año de la lesión, yo ya había decidido probar "de todo". Todos los remedios locos que me sugirieran los intenté. Todos sin éxito porque todo era para garganta, no laringe ni cuerdas vocales. Lo que realmente me molestaba era la gente con sus teorías "new age" de que "estaba sin voz, porque algo estaba callando y entonces mis chacras se me cerraban" . No maté a nadie porque es ilegal, pero sí me costó un par de "amistades" que preferí dejar. Pero puedo decir que probé unos tés deliciosos que ahora a veces sigo tomando por gusto. No sirven para un carajo, pero saben rico.

 

Hago una pequeña pausa para mencionar que, dado que no tenía la oportunidad de tocar y cantar como me gusta, me enfoqué en volver a ser tecladista y recuperar un poco de destreza en mis dedos, enfocarme más en las partes a sacar de un tema, en orquestar mejor. No todo es malo. No cantaba pero mejoré mucho como tecladista, al enfocarme sólo en el instrumento.

Entonces, poco a poco y vocalizando con frecuencia, iba escuchando avances en mi voz diaria, pero también en la voz de canto. Había cierto rango en que era casi imposible hacer que las cuerdas afinen una nota y otros en que podía hacer lo que quisiera. Ejemplo clarísimo: intentar cantar "Crimen" de Cerati. Imposible afinar. Se escuchaba a "el gallo claudio" cada que intentaba cantar. Extraño. Pero entonces comencé a explorar canciones con voces más graves... o más agudas... y así fui abriendo mi garganta.

Fue hasta Noviembre del 2018 que me arriesgué a volver a cantar por primera vez en 19 meses, con la banda de mi amigo Axel, 3 temas de Pink Floyd que usualmente cantaría a ojos cerrados y sin ensayar... pero ésta vez fui nervioso, súper ensayado y anhelando poder cantar esos temas decorosamente. ¡Gracias Axel!

No salió todo bien. Pero no salió todo mal.
Y de ahi en adelante, la recuperación fue exponencial y positiva. 

¿El secreto? Literalmente nunca rendirme.

Cierto, "mi voz de antes" ya no existe. Eso es tiempo pasado y fue la parte más difícil de aceptar. 

Esa parte ya la superé.


Vocalizar. Vocalizar. Cantar. Grabarme. Intentarlo de nuevo. De verdad, nunca rendirse.

Y todo, sin haberme expuesto a ese tratamiento que estoy seguro me habría traído consecuencias nefastas al corto o mediano plazo. ¡Estoy limpio!. 

No quiero que la moraleja sea "Digan que NO a tomar medicación". Mi decisión no fue evitar medicación alópata contra tomar medicación "alterna o naturista". Simplemente decidí no tomar una medicación que sé me iba a dañar otras cosas por las cantidades -algo con lo que mi doctora de cabecera estuvo de acuerdo- altísimas que me estaban recomendando. Y al no funcionar ningún tratamiento "natural", entonces, el único camino que me quedó, fue el esfuerzo, la vocalización... y la paciencia y el empeño que puse en salir adelante.

Mi voz actual no volverá a ser lo que fue.

Está bien y lo acepto. Tengo una voz para hablar y trabajar y a veces, mi voz decide venir a visitarme... y estoy grabando cada vez que eso ocurre, para tener un registro de que alguna vez tuve una voz.

No los quiero engañar. Nunca fui el mejor cantante del mundo. No era siquiera buen intérprete. Pero ¡Hey! he sido el corista de Beto Cuevas durante una gira internacional. Eso no habla tan mal de mi. Y tengo discos de mi propia banda y he sido cantante de muchas bandas y proyectos. Así que con mucha modestia y humildad reconozco que sin ser el gran cantante,  también entiendo que hay gente a la que mi voz le gustaba, tanto cuando hablaba, como al cantar. Y a mi, personalmente, me encanta cantar. 

Cantando en mi estudio, hace unos días, estrenando mi nuevo micrófono Cloud 44-A. ¡Alucinante!

 

He vuelto a los ensayos con mi amigo y compinche de aventuras musicales, Luis Enrique, con nuestra vieja banda TRaX.  Estamos volviendo a los escenarios de la vida nocturna, con nuestro show. Y ojalá mi voz o el proyecto nos permitan divertirnos, tocar en eventos sociales y en bares, pero a diferencia de hace casi 30 años ya, será únicamente por gusto -y por sacar una plata extra ¿por qué no?-. 

Estoy trabajando en un proyecto justamente llamado "Mi voz vino de visita" que se compondrá de las sesiones que grabo esas noches en que por alguna razón, mi garganta se abre y me permite cantar casi como antes, y es una colección de los temas que representen algo importante para mi y que considere me salgan mejor. Estoy procurando que suene lo más profesional posible y que no suene solo a un demo que grabé una noche en casa... y pretendo recuperar y restaurar mis viejos temas e ideas inconclusas y volver a generar material original... reciclado, quizá, pero original... algún día lo terminaré y compartiré.

 

... y de aquí en adelante la idea es tocar y cantar donde me inviten... en cada país que visite, en cada ciudad, con bandas de amigos o como músico espontáneo en un club... ¡Hasta que el cuerpo me lo permita!. He de morir siendo músico.

* Si leyeron todo esto, dios me los bendiga. Espero mi historia tenga alguna moraleja o lección que aprender o de precaución para alguien.